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jueves, 13 de junio de 2013

El Evangelio del día.



Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 5, 20-26:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No matarás", y el que mate será procesado.

Pero yo os digo: "Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano "imbécil", tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama "renegado", merece la condena del fuego.

Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermanos tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. 

Con el que te pone pleito, procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no se que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto".


PALABRA DE DIOS

martes, 12 de marzo de 2013

El Evangelio del día.

Día litúrgico: Martes IV de Cuaresma




Texto del Evangelio (Jn 5, 1-3. 5-16): Era el día de fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la Probática, una piscina que se llama en hebreo Betsaida, que tiene cinco pórticos.
En ellos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos, paralíticos, esperando la agitación del agua.
Había allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Jesús, viéndolo tendido y sabiendo que llevaba ya mucho tiempo, le dice:
"¿Quieres curarte?". Le respondió el enfermo: "Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua; y mientras yo voy, otro baja antes que yo". Jesús le dice: "Levántate, toma tu camilla y anda". Y al instante el hombre quedó curado, tomó su camilla y se puso a andar.

Pero era sábado aquel día. Por eso los judíos decían al que había sido curado: "Es sábado y no te está permitido llevar la camilla". Él le respondió: "El que me ha curado me ha dicho: `Toma tu camilla y anda´". Ellos le preguntaron: "¿Quién es el hombre que te ha dicho: `Tómala y anda´?.
Pero el curado no sabía quien era, pues Jesús había desaparecido porque había mucha gente en aquel lugar. Más tarde Jesús le encuentra en el Templo y le dice: "Mira, estás curado; no peque más, para que no te suceda algo peor". El hombre se fue a decir a los judíos que era Jesús quien lo había curado. Por eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado. 


PALABRA DE DIOS   


Reflexión

Es constante la exhortación de Jesús a la conversión. Derrama su misericordia sobre nosotros y a la vez nos pide que reconozcamos nuestro pecado y hagamos propósito de enmienda (No peques más). 
Hemos de recuperar el sentido de pecado precisamente para recibir la misericordia de Dios. Eso significa volver a la confesión y hacerlo con frecuencia para crecer en humildad. 
Y el que crea que no tiene pecado "que tire la primera piedra".


Reflexión de D. Santiago César González Alba
Vicario Parroquial de Santa María del Alcor

martes, 5 de marzo de 2013

El Evangelio de hoy.

Día litúrgico: Martes III de Cuaresma




Texto del Evangelio (Mt 18, 21-35): En aquel tiempo, Pedro se acercó entonces y le dijo: 
" Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?". Dícele Jesús: "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete".

"Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10.000 talentos. 
Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. 
Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: `Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré´.Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda".

"Al salir de allí aquel siervo se encontró con unos de sus compañeros, que le debían cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: `Paga lo que debes´. 
Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: `Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré´. 
Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía. 
Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. 
Su señor entonces le mandó llamar y le dijo:
`Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste.
¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?. Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano".


PALABRA DE DIOS 


viernes, 15 de febrero de 2013

El Evangelio de hoy.

Día litúrgico: Viernes después de Ceniza
Primer Viernes de Cuaresma




Texto del Evangelio (Mt 9, 14-15): En aquel tiempo, se le acercan los discípulos de Juan y le dicen: "¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?". Jesús les dijo: "Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán".


PALABRA DE DIOS 

El Evangelio.

Día litúrgico: Miércoles de Ceniza

Palabra correspondiente al pasado miércoles día 13 de febrero




Texto del Evangelio (Mt 6, 1-6. 16-18): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario  no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial.
Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga.
Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

"Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Cuando ayunáis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará."


PALABRA DE DIOS  

viernes, 8 de febrero de 2013

El Evangelio del día.

Día litúrgico: Viernes IV del tiempo ordinario




Texto del Evangelio (Mc 6, 14-29): En aquel tiempo, se había hecho notorio el nombre de Jesús y llegó esto a noticia del rey Herodes. Algunos decían: "Juan el bautista ha resucitado de entre los muertos y por eso actúan en él fuerzas milagrosas".
Otros decían: "Es Elías"; otros: "Es un profeta como los demás profetas". Al enterarse Herodes, dijo: "Aquel Juan, a quien yo decapité, ése ha resucitado". Es que Herodes era el que había enviado a prender a Juan y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, con quien Herodes se había casado. 
Porque Juan decía a Herodes: "No te está permitido tener la mujer de tu hermano". Herodías le aborrecía y quería matarle, pero no podía, pues Herodes temía a Juan, sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía; y al oírle, quedaba muy perplejo, y le escuchaba con gusto.

Y llegó el día oportuno, cuando Herodes, en su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a los tribunos y a los principales de Galilea. Entro la hija de la misma Herodías, danzó, y gustó  mucho a Herodes y a los comensales. El rey, entonces, dijo a la muchacha: "Pídeme lo que quieras y te lo daré". Y le juró: "Te daré lo que me pidas, hasta la mitad de mi reino". Salió la muchacha y preguntó a su madre: "¿Qué voy a pedir?". Y ella le dijo: "La cabeza de Juan el Bautista". 
Entrando al punto apresuradamente adonde estaba el rey, le pidió: "Quiero que ahora mismo me des, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista". El rey se llenó de tristeza, pero no quiso desairarla a causa del juramento y de los comensales. Y al instante mandó el rey a uno de su guardia, con orden de traerle la cabeza de Juan. Se fue y le decapitó en la cárcel y trajo su cabeza en una bandeja, y se la dio a la muchacha, y la muchacha se la dio a su madre.
Al enterarse sus discípulos, vinieron a recoger su cadáver y le dieron sepultura.


PALABRA DE DIOS
 

Reflexión:

La actitud de Juan Bautista es del todo generosa: sólo desea la salvación de los demás, incluyendo a su enemigo Herodes que finalmente lo mata.
Juan advierte a Herodes de su pecado: vive con una mujer que no es su mujer. La ama humanamente pero es un amor pecaminoso.
Si Juan viviera hoy muchos le dirían: "cada cual es como es", "no te metas en la conciencia de los demás", "respeta el amor humano", "no seas intransigente", "vive con los tiempos y no seas anticuado", "que cada uno viva su vida" ... y un largo etcétera. 
Hoy, como ayer, y como mañana, al cristiano se le pide no cejar en su vocación apostólica, y aplicar la corrección fraternal al hermano, incluso al enemigo, cuando vaya camino de la condenación.


Santiago C. González Alba
Vicario Parroquial de Santa María del Alcor